Tener trabajo no siempre garantiza poder afrontar todos los gastos básicos del día a día. Carmen, camarera, asegura que lleva años sin utilizar gas natural para calentar su casa porque su sueldo no le permite asumir el coste.
Carmen, una camarera que su sueldo no le permite calentar su casa
Carmen acudió al programa de La Sexta Xplica para hablar de cómo desde hace años no utiliza el gas natural para calentarse por el coste del mismo. El problema es que la que era su principal alternativa posiblemente deje de serlo también por el coste.
Al darse cuenta de que el gas natural ya no era una opción, Carmen empezó a utilizar queroseno ya que otras opciones como leña o carbón habían dejado de ser viables. Pero, según los expertos citados en el programa, el precio del queroseno podría aumentar durante los próximos años.
La camarera intenta tomarse la situación con humor, señalando que a partir de ahora tendrá que usar una batamanta o tener más gatos para que le den calor. Pero es la intervención de la presentadora la que saca a relucir la verdadera opinión de Carmen.
"Es muy duro tener que estar en tu propia casa después de estar trabajando todo el mes y no poder calentarte porque no te llega el sueldo". Una frase dura pero que refleja la realidad de Carmen y de muchas otras personas en España.
Carmen reclama que con su trabajo no es cuestión de pagar menos impuestos, es de ganar más. Considera que su trabajo genera valor para el empresario, pero que esa aportación apenas se refleja en su propio bienestar.
"Me gustaría poder pagar 100.000 euros de impuestos", asegura la camarera, lógicamente haciendo referencia a que eso supondría que ha ganado muchísimo dinero a lo largo del año y que le compensaría a pesar de ello.
El caso de Carmen conecta con un problema que afecta a muchos otros trabajadores: la dificultad para afrontar determinados gastos pese a contar con un empleo. Y eso se muestra de muchas maneras distintas.
Hay casos como los de Carmen en los que la persona no se puede permitir ciertas necesidades básicas, pero también están los jóvenes que no pueden independizarse o las personas que directamente no se pueden permitir una vivienda pese a contar con un trabajo.
No son escenarios en los que ciudadanos proyecten una vida por encima de sus posibilidades o aspiren a realidades poco factibles, son casos de personas que trabajan en sus trabajos como cualquier otra y que, pese a ello, no lo ven recompensado como deberían.
El caso de Carmen vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el coste de vida y los salarios en España. ¿Crees que tener un empleo debería garantizar poder afrontar gastos básicos como vivienda, alimentación y calefacción?