El Barça ha vuelto, aunque su estreno de la temporada en el Spotify Camp Nou, saldado con una victoria por 2-1 ante el Al Ahly, dejó más sensaciones de puesta a punto que de brillantez. El equipo azulgrana llevó la iniciativa, pero tampoco consiguió darle demasiada continuidad a su juego.
Desde el inicio se vio a un Barça dispuesto a mandar. Sin necesidad de acelerar demasiado, los azulgranas instalaron el partido cerca del área rival y encontraron algunos espacios, aunque no siempre supieron aprovecharlos. El Al Ahly apenas pudo discutirles el control y el encuentro sirvió sobre todo para seguir ajustando piezas y empezar a coger sensaciones de cara a una temporada en la que Hansi Flick volverá a exigir mucho más.
La nota más positiva volvió a ser para Hamza Abdelkarim, que sigue aprovechando cada oportunidad que se le presenta. El delantero egipcio volvió a ver portería y ya suma cuatro goles en esta pretemporada, una cifra que le convierte en el máximo goleador del equipo. Su rendimiento empieza a llamar la atención, especialmente en un verano en el que una de las grandes cuestiones es si el Barça terminará incorporando otro delantero centro.
El Barça siguió dominando tras el primer gol y apenas sufrió en defensa. El Al Ahly tuvo muchas dificultades para acercarse con peligro. Antes del descanso llegó el segundo. Raphinha estuvo especialmente listo para anticiparse a su defensor dentro del área y terminar forzando un penalti claro. El brasileño asumió la responsabilidad desde los once metros y, aunque el guardameta rival adivinó el costado, el brasileño no falló.
El 2-0 dejó el partido muy bien encaminado antes del descanso y confirmó una primera parte cómoda para el Barça. Sin grandes alardes y todavía con mucho margen de mejora, el equipo hizo lo que se le podía pedir a estas alturas de la preparación: mandar, generar ocasiones y sumar confianza.
En la segunda mitad, Flick probó con nuevos jugadores, pero nada más arrancar Zizo recortó distancias en un mano a mano tras un gran pase de Bakrar, que lo dejó solo ante Joan García. El egipcio definió con un disparo al palo corto. El técnico alemán, viendo que el ritmo del partido bajaba por momentos y sabedor de que el Al Ahly esperaba replegado para salir al contraataque, aprovechó para realizar algunos ajustes tácticos y dio entrada a hasta doce cambios.
Este es, sin lugar a dudas, el año de Pedri
El público azulgrana siempre es soberano y, cuando se rinde ante alguien, suele ser por algo. La entrada de Pedri fue una buena muestra de ello. Más allá de los simpáticos cánticos de «Szczęsny, fumador», aprovechando que el polaco saltó al terreno de juego al mismo tiempo que el canario, el Spotify Camp Nou se volcó especialmente con el ‘8’.
No es para menos. Pedri viene de firmar una temporada espectacular, consolidado como la brújula del Barça y uno de los futbolistas que marcan el ritmo del equipo. Este curso, acompañado por Rodri y un Olmo llamado a tener mucho peso, está condenado a volver a ser una pieza fundamental en el engranaje de Hansi Flick. Cuando Pedri entra en escena, el Barça juega a otra velocidad.
Cuando todo parecía encaminado hacia una especie de pacto de no agresión, un gran pase en largo de Pedri encontró a Gordon, que controló perfectamente dentro del área y terminó siendo derribado, provocando el penalti. El propio Gordon asumió la responsabilidad desde los once metros, pero no pudo aprovechar la ocasión. El guardameta adivinó perfectamente la dirección de su potente disparo y evitó el 3-1.
Pocas conclusiones se pueden extraer de un Gamper, con muchos jugadores todavía en plena puesta a punto. Pero algo sí parece claro. Este Barça, todavía a la espera del debut de Rodri, tiene plantilla y argumentos para volver a luchar por todo.