sports

La Roja tumba el antifútbol y vuelve a reinar en el mundo

España ya tiene su segunda y merecidísima estrella. La selección de Luis de la Fuente volvió a demostrar que el fútbol, cuando se juega con personalidad, ambición y calidad, acaba teniendo recompensa. La Roja fue muy superior durante todo el encuentro y el tanto de Ferran Torres hizo justicia a lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego.

Argentina planteó un partido basado en el antifútbol. La albiceleste renunció prácticamente a atacar y se limitó a defender, perder tiempo y resistir como podía. Su único objetivo era llevar la final hasta la tanda de penaltis. Era una obsesión desde el primer minuto, consciente de que en el intercambio de golpes con España tenía muy pocas opciones.

La Roja dispuso de innumerables ocasiones durante los 90 minutos, aunque le faltó algo de acierto de cara al gol. Aun así, nunca dejó de creer en su estilo ni de buscar la portería rival. Rodri volvió a ofrecer una exhibición de equilibrio y liderazgo, mientras que Lamine Yamal lo intentó una y otra vez, desbordando y generando peligro constante. En defensa, la actuación fue espectacular, con un Cucurella sobresaliente, firme atrás y participativo en ataque.

Luis de la Fuente volvió a demostrar que sabe leer los partidos. Sus cambios fueron acertados y dieron aire a un equipo que llegó mucho más fresco al tramo decisivo. España nunca perdió el control del encuentro y fue creciendo mientras Argentina cada vez se veía más sometida.

Messi apenas apareció. Con el paso de los minutos el partido seguía el mismo guion: España dominando, Argentina resistiendo como podía y esperando un milagro que nunca llegó. Sinceramente, los argentinos no merecieron llegar a la prórroga porque durante todo el partido fueron claramente inferiores.

Esta segunda estrella es el premio a una selección que creyó en su idea, que apostó por jugar al fútbol y que nunca renunció a atacar. España vuelve a ser campeona del mundo con todo merecimiento. Pues sí, ya somos campeones del mundo. Y ahora, que no pare la música.

Fuente original: www.sport.es →