sports

Villarreal CF | Entrevista a Iñigo Pérez (Parte II): "Creo en la cantera y daremos oportunidades, pero no regalaremos nada"

Tras la excelente primera parte publicada el pasado lunes, segunda entrega de la entrevista a Iñigo Pérez, nuevo entrenador del Villarreal CF. El preparador de Pamplona, de 38 años, muestra su lado más humano, hablando de su infancia, del barrio de Txantrea, de sus inicios en Lezama, ya que estuvo desde los 13 años en la Cantera del Athletic, de su versión de persona bohemia -encontró su lugar en un pueblecito de Soria de 300 habitantes cuando jugó en el Numancia-, fue compañero en el Mallorca de Gerard Moreno, cómo fue su salto a ser entrenador, su fidelidad a Iralola y la Cantera Grogueta.

-Usted es de Pamplona, del mítico barrio obrero de la Txantrea. ¿Cómo fue marcharse de casa a los 13 años para ir al Athletic?

-Yo era hijo único, imagínate mis padres. Pero iba a Lezama, una de las mejores canteras de España, como es la del Villarreal. El principio fue duro dejar el barrio, pero siempre tuve claro que si quería ser futbolista debía dejar atrás sentimentalismos y luchar por lo que crees.

-En el Athletic disputó dos finales y jugó 58 partidos porque hubo una temporada en la que estuvo 10 meses lesionado. Dicen que tenía inquietudes distintas al futbolista común. ¿Es correcto?

-Mi sueño siempre fue ser futbolista. Pero, a medida que fui creciendo, fui teniendo otras inquietudes. Por ejemplo, estudié psicología cuando estaba en el Athletic especialmente cuando estuve lesionado en la segunda temporada con Bielsa. Y ahora continúo explorándola (la psicología) desde un punto de vista autodidacta.

-¿Fue ahí cuando se dio cuenta que quería ser entrenador?

-Sí, me interesaba mucho la rama científica de la psicología y, para ser entrenador, unimos las dos, la deportiva y la psicológica. Desde joven, notaba que estaba muy pendiente del trabajo de mis compañeros, quería ordenar, dirigir... Y siendo dirigido por Bielsa me cogió la curiosidad de ver cómo había una persona que intentaba manipular las mentes de los jugadores y convencerlos de una idea futbolística... y que después se hizo.

-Ya que habla de Bielsa, siendo discípulo suyo, ¿todavía sigue teniendo relación con él?

-El verano en el que Marcelo (Bielsa) primero me descarta lo he utilizado para muchas de las cosas que ahora intento implementar en mis hijos, muchas de las cosas que hablo con mis jugadores y muchas de las cosas que yo ahora veo en lo que sucede en el rol de entrenador-jugador y en esa relación. Ese verano me marcó y él también. Ahora mismo llevamos un tiempo sin poder comunicarnos. Es una persona que se aísla y se centra muchísimo en lo que tiene delante. Y va a afrontar un Mundial. No es momento de molestarle. Pero tenemos una gran relación que siempre estará ahí.

-Luego tuvo cesiones a Huesca, y Mallorca, pero fue en el Numancia done echó raíces. ¿Puede decirse que encontró en Soria su lugar?

-A Soria llego después de la etapa en el Athletic, tras las cesiones en Huesca y Mallorca. Fue difícil para mí dejar el Athletic. Y en Soria se me abre la luz. Allí encontré mi espacio vital en el mundo, al cual sigo yendo, y cuando termine esta semana aquí acudir allí de vacaciones. A un pueblo en el que yo residí, que se llama Cidones. Entonces, me pude desarrollar muy bien como jugador. No tenía una presión con objetivos individuales muy alta, no teníamos tampoco una presión excesiva por descender, porque estábamos siempre en el equilibrio. Y eso me proporcionó la felicidad, gracias también a Jagoba Arrasate, de poder jugar y a la vez expresarme casi como un entrenador.

-Y del Numancia a Osasuna, cerrando el círculo en Pamplona.

-Fichar por Osasuna fue como una vuelta a casa, ya que yo me fui de Pamplona con 13 años, repito que soy hijo único, y mis padres se portaron genial pero lo sufrieron... ahora lo valoro, me dejaron salir con 13 años e irme a Bilbao. Entonces fue como una especie de regalo, una oportunidad de poder volver, regresé a casa. El primer año estábamos en Segunda y tuvimos un ascenso y, luego, tres años maravillosos en Primera División. Para mí fue una forma de cerrar mi etapa de jugador perfecta, cerrar un círculo en el que, bueno, como había nombrado antes, hubo lesiones, sufrimiento y también situaciones adversas que tuve que solventar.

-Y nada, se retira y en nada ya estaba como segundo de Iraola. Ya nos contó su llamada para ser su segundo. Ahora confiese, ¿cuándo le llamó el Rayo para ser primero?

-Tras marcharse Andoni (Iralola) al Bournemouth, el Rayo Vallecano, en este caso a través de su presidente y el director deportivo, me comunican que les gustaría que hiciera una continuación y que fuese el primer entrenador. Pero no me sentí moralmente preparado ni siento que sea éticamente bueno. Era algo que él había creado y preferí seguir con él. Luego, al no serme concedido ni el permiso de trabajo ni el de residencia en Inglaterra, sigo ayudando a Andoni y al Bournemouth varios meses desde Pamplona. Es entonces, tras destituir a Francisco, cuando el Rayo me vuelve a llamar. Y es ahí cuando ya decido dar un paso al frente.

-Usted es de Txantrea, el barrio obrero más reivindicativo de Pamplona, pero a la vez, es una persona calmada e incluso algo solitaria. Como entrenado, ¿tiene una mezcla de ambas?

-Podría decirse que sí. Tengo ese rock and roll de la Txantrea, muy enérgico y efusivo para unas cosas, pero también me gusta perderme solo en la montaña, desconectar, estar en mí... Y como entrenador utilizo esas dos facetas.

-Díganos un secreto, ¿qué le ha dicho Santi Comesaña, con el que coincidió en el Rayo? ¿Puede ser tu prolongación en el campo?

-Jajaja (risas). No he podido hablar todavía con él. Pero es uno de esos jugadores con los que tienes conexión o sincronizas con ellos de manera natural. Y Santi, en la etapa que lo pude entrenar de segundo en el Rayo, era uno de ellos.

-Y coincidió con Gerard Moreno como compañeros en el Mallorca.

-Llegó muy joven y la verdad es que no me lo imaginaba ni de 9 ni de 10, pero en el momento en el que te pones a entrenar y empiezas a verle jugar, automáticamente te das que su nivel es diferente al del resto. No me voy a poner aquí la medalla y decir que ya se veía que iba a ser el jugador que ha demostrado que es, pero ya tenía un nivel por encima de la media por aquel entonces.

-La última, ¿qué importancia le va a tener a la Cantera Grogueta?

-Mucha. Vengo del Athletic y sé que la cantera de Villarreal es magnífica. Lo que hay que hacer es dar oportunidades a los jóvenes, pero no regalar nada. No creo en los regalos. Pero siempre que alguien esté preparado y muestre aptitudes, creo que el entrenador es el que tiene que dar el primer paso y luego ellos crecer y aprender a partir del error y de circunstancias que se dan en la vida normal.

Fuente original: www.sport.es →